Entiendo que hay muy poco,
entiendo que es demasiada niebla
entre rojizos amaneceres
de gritos y desesperanzas
demasiadas horas
para sentarse frente al televisor
y no poder hacer nada.
Pero, amor,
si yo antes de pronunciarte
ya te sabía híbrido de ángel y héroe,
yo ya sabía que no es sólo cuestión
de oír, cantar, gemir o quejarse.
Lo aprendí de tu cápsula de luz,
mucho antes de mover mis pies
en dirección a tus ojos.
Creo en ti,
y tal vez por eso también
te amo tanto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.