Siempre hay un después
para tormentas incisivas
en vasos de agua lamosa.
La noria, situada al norte de la fragancia nocturna
junto a cada amanecer tardío y azul,
reverbera en olas pequeñas
poseedoras del rayo mágico
de la salud y la reencarnación.
La redención y la vuelta en sí
periplo de flores magentas
milagro de Ra en luna tripartita y llena.
Amor, le llamaban los antiguos sabios.
Esperanza, le llaman los tecnócratas
y los buenos filósofos
y los sobrevivientes y necesarísimos románticos
al hoy.
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