Es ahora, en estos años
–casi dos para ser más precisa–
cuando me arrepiento de dimitir
a mis ganas adolescentes de convertirme en genetista:
Con mi inteligencia, don de un dios irónico y machista,
y mi soledad como compañera,
habría encontrado la manera de clonarte
reproducir tus encantos para esta mujer que es
más común que cualquiera.
Te dejaría en paz por las noches
–porque una parte de mí sueña contigo
aunque tú no participes del ritual más divino de mis días–
estaría feliz con esta rara, inquieta,
desconcertante y ausente de ti, de tu lucha y tu fuego,
vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.