Escarbo con las manos
la parcela de barro de mis días previos;
sé que mi raíz nunca estuvo ahí.
Pongo flores al vacío,
regalo estrellas a mi dador de sentido.
Vuelvo a nacer cada día
sólo para venerar la coincidencia cuántica
y las nubes y los pájaros artificiales
extraídos de una neurona de dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.