Pisa aquí la línea fronteriza
entre el mar y la tierra seca.
Todo está listo:
el mantel, las fresas, la enredadera muerta
dan ganas de mudar la voz
esperar la luna en mi ciudad.
Capaz que te he confundido
y no entiendo tu nombre.
Aún así, el barandal está abierto
y no hay torre ni soy Rapunzel.
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