Pecho al fuego/no hay un iglú que desvalije/las canas subyacentes/./O es que tal vez/la sinfonola se atascó y el Creador apagó la imaginación/de tajo y como decapitando mares/;/o simplemente nos llovió moriscos, visigodos y tragafuegos/en tiempos de regué y maná/./
Todo se hace benditamente extenso/en la similitudde la indiferencia y el placer de guardar la lengua/dejarla ser/dejarla descansar/./
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