Olerte cerca de mí, sí,
como los meses más lindos
que Zeus o como lo llames
me han dado.
Así me siento hoy que me ataviaste
de gardenias, crisantemos,
y unos cuantos cursis nomeolvides.
Qué suerte la mano que te toca el pecho
yo me desvisto en la imaginación.
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