No inventes que estás triste:
ya me hago cargo de ello.
Hasta acá suenan los cellos
y yo con la misma hambre de decirte
que echaría el alma a tu océano
con tal de verte renacer en el hijo de Neptuno.
Qué jodedera es esta
de creer que la vida es repetible
y tú no estás para abrazar lo que es mío
por no sé qué cuernos de tu ayer y tus baobaops.
Los vientos me empujan
a ser yo como antes:
septiembre, lo descubrí hoy,
resuena igualito a tu nombre estéril
pero lleno de lo que anhelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.