Tengo ganas de acordarme
a lo que sabía un día de mi calendario
pendiendo de tus manos.
Dar de vueltas en mi propio eje
sentir el mareo
gritar la ola de tus pasos
acercarme a ti aunque fuera
para dejarte mi último aliento.
Levantarme antes que el Sol
y junto a una adormilada Luna
acicalar mi rebeldía frente al espejo
adornarla hasta verla bonita,
porque, sabes,
yo también tuve un deseo:
ser la estrella especial, la afrodita precisa,
la mujer perfecta de tus silencios.
Como en aquellos tiempos,
que arrastro hasta vivirlos otra vez
en mi cuerpo.
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