Me gustó despertar
un lunes al mediodía
con una canción a la revolución
y una insistencia teñida de fruta
y mil planes
para dejar de ser eco en la sombra
subir manos de colores
escuchar esperanzas conmovedoras...
Y mil motivos
para jugar otra vez
a ser diosa
(y a pesar del temblor).
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