Soñábamos todos
que siendo de alambre
sosteníamos la libertad
y un grito casi casi etéreo
fusionaba nuestros nobles metales
con un día plenito de sol,
todo mar libre en verdad.
Luego despertamos:
el material dúctil
permanecía enrrolladito
en la sala de espera
a la dimensión 4;
Todos jugamos a brincar la cuerda
luego vencimos
el patetismo de la apática tentación.
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