No me hablen
de rencores
no soy juez
y no soy parte;
Sólo soy la incrédula
que creyó tener
en sus manos el código perfecto
para los hombres libertar.
Si he de venir a menos
espero que mi declaración sea
escrita en letras de oro
y sobre alguna pared importante
de alguna resplandeciente facultad.
No me hablen
de rencores
no soy juez y no soy parte.
Es más, creo haber sido
uno más de los que juegan
el rol de los apaleados y apaleadores
porque me olvido quién soy
porque soy todos los rostros
sin ser dios.
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