Luego acaece
que los días son las flores
que dibujan tus manos;
y bajo un sonido dulce
las páginas se mueven
como los barcos.
Qué estoica es tu frente,
qué nubes de paz siembras
cuando lanzas
tu semilla viajera
de niño, de sabio,
de feliz,
por la vereda
de la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.