Hoy fui un volante gris
en medio de un carnaval
de saludos sonrientes
y angustiados.
Lo fui porque no hay paradas ni rutas
para los que elegimos
estar en la carretera
de los mil destinos divergentes.
Ahora veo -raramente sonriente-
que no es para tanto:
soy una canica
nadando en un gran
gran lavabo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.