Y soñé
que te abrazaba
como los domingos previos
como el sol que eres para mí
por las mañanas.
Eran las seis de la tarde
y yo viajaba
simplemente para esos rizos abrazarte
sin que me dijeses nada.
Soñé, sí,
que mis letras
un barquito de besos
al mar más limpio y tierno
que por tí yo al dios de este universo
le pedía que te entregara.
Soñé que estabas a mi lado
y que con tu mano sobre mis mejillas
me despertabas.
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