Parto nueces como a mis enemigos;
luego les echo sal y los disfruto
el sol y la luna son míos
y un guerrero con mirada de niño
me da las alas para seguir siendo yo
porque me deja que lo ame
y porque cree en mí tanto como
creo en él yo.
Parto nueces como si fueran mis enemigos:
en esta vida todo pasa;
decían los sabios que no hay nada nuevo bajo el sol.
Por eso yo quiero que en mí trascienda sólo una cosa:
deseo que trascienda mi amor.
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