Ojalá que todos los cielos
fueran así de claros:
puedo ver tus ojos
puedo escuchar tus labios
y puedo bailar en este silencio
que me sabe a agua dulce
caída desde lo más bendito
desde lo más sagrado.
Ojalá que siempre te miraras
con ese cometa en el rostro:
ojalá que este corazón diera zancadas
para abrazarte noche y día
para decirte que eres mi tesoro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡Haz ruido y escríbeme algo! No pasa que tu sonido no se armonice con el mío.