Mira cómo se mecen
las caderas de gitana
que va y viene por la vida
regalando lo que le da en gana.
Le dan ganas de subir
de mirar al otro lado del mar
del espejo y la obsidiana.
Le dan ganas de la risa sufrir
y llorar y llorar por sentirse amada.
Mira cómo se mecen
las caderas de gitana
desde que descifraron el acertijo
que le tienen
en la tristeza arrinconada.
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