Reías en el cine y en tu parque y yo te recuerdo
porque de tanto tardarme me escondí
tras los ojos de cada ser
que tus manos de niño con tierra
tocaron.
Entonces fui la misma flor que hoy penetras
y también el agua que bebiste tras el llanto.
Entonces viajé contigo por el universo
y nos contamos hasta cien en la nube nueve
para dar con nosotros veinticinco años más temprano.
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